Eco-Viajes

En las aventuras de Tintín, ya sea en comic, o últimamente en el cine, no pasa desapercibido Moulinsart, la encantadora mansión de Haddock. Pero ¿sabías que Hergé se inspiró en uno de los castillos del Valle del Loira para el dibujo? Viajaremos al castillo de Cheverny, que sirvió de modelo, y a otros del Loira, que también encierran curiosidades.
Cheverny es uno de los castillos más bonitos de la región francesa del Loira, y sirvió de modelo a Hergé, autor de Tintín, para dibujar Moulinsart, la residencia familiar de los antepasados del Capitán Haddock  (como el corsario Francisco de Hadoque).

El Valle del Loira, situado al oeste de Francia, está bañado por el río que le da nombre –el Loira-, y por sus afluentes el Cher y el Indre. A sus orillas y en las colinas se alzan más de cien castillos y palacios. Es una zona en la que se fue concentrando el poder de nobles y monarcas desde el siglo X hasta el XVI, cuando Francois I  trasladó la Corte a París. Sin embargo, el esplendor siguió como zona residencial de vacaciones.

Respecto a Cheverny, un poco de historia: los archivos mencionan como propietarios, desde finales del siglo XIII, a la familia Hurault, de Blois. Como los Haddock de Tintín, esta familia cayó en desgracia y perdió la posesión, aunque volvió a recuperarla a mediados del siglo XVI, cuando Diana de Poitiers  se la vendió a Philippe Hurault, Conde de Cheverny. El actual edificio data de 1634, y fue cambiando de propietarios hasta que en 1825 Cheverny fue adquirido por Anne Denis Hurault (de nuevo, en manos de la familia Hurault, primeros propietarios y constructores del castillo).


Folleto informativo que se proporciona en  la visita a Cheverny

Respecto a las características arquitectónicas, el castillo es mencionando como primer ejemplo de ese estilo del siglo XVII que se denomina “clásico”. Su imagen más conocida es la fachada sur, inspirada en el Palacio de Luxemburgo de París y decorada con hornacinas en las que se alojan los bustos de los doce Césares esculpidos “a la antigua”. El color de la fachada nace del trabajo de la piedra de Bourré, calcárea dura que se blanquea con el tiempo. El edificio está coronado por tejados curvilíneos de pizarra negra. Sin embargo, una de las partes más importantes de la fisonomía de Cheverny fue omitida por Hergé en su diseño de Moulinsart; me refiero a los dos pabellones de los extremos que parecían otorgarle un cierto aire de torres.   

En los archivos del dibujante se halló un folleto de Cheverny en el que se reproducía la silueta del edificio. En un examen detallado de la portada del folleto se puede detectar un tenue esbozo a lápiz realizado por Hergé, en el que aparecen Tintín y Haddock caminando hacia el edificio, el futuro Moulinsart. Lo vemos en la fotografía de la izquierda de las dos siguientes (señalado dentro de un círculo).


Folleto que inspiró  a Hergé para Moulinsart. En él se aprecia un boceto de Tintín y Haddock. A la derecha, Cheverny

El nombre de Moulinsart es una derivación de la ciudad belga de Sart-Moulin. Hergé realizó el mismo juego lingüístico que había llevado a cabo con sus iniciales: George Remi (G.R.), invirtiéndolas (R.G.), de tal manera que pronunciadas en francés sonase  “Hergé”.

El castillo también aparecía en la reciente versión cinematográfica Las aventuras de Tintín: el secreto del unicornio, dirigida por Steven Spielberg (2011), y producida por Peter Jackson. El argumento se basó en las historias narradas en los tres álbumes: El secreto del unicornio, El cangrejo de las pinzas de oro y El tesoro de Rackham el rojo.

No nos marchemos aún del Valle del Loira. Allí encontramos más castillos que han servido de modelo a la literatura y al cine. Visitando el castillo de Saumur, ¿quién no recuerda aquella imagen de un calendario sobre un castillo, en los libros de Historia de nuestra infancia? La fortaleza actual (abajo, foto de la derecha) mantiene gran parte de la estructura –salvo algunos ornamentos y remates-  que Jean Colombe pintó en 1480 para ilustrar el mes de septiembre en uno de los más famosos manuscritos miniados: Las muy felices horas del duque de Berry.


Castillo de Saumur en Las muy felices horas del Duque de Berry (1480). Derecha, Saumur en la actualidad

En otro castillo del Loira, el de Usse, Charles Perrault creyó ver el modelo para su relato de la Bella Durmiente. Fue el primero de sus cuentos, y se publicó en el Mercure Galant en 1696. A Walt Disney, sin embargo, le sirvió de modelo para llevar al cine otro relato: Cenicienta. Alguien podría preguntarse ¿y por qué no le sirvió para el castillo de la Bella Durmiente, como a Perrault? Pues no. Disney en ese caso se fijaría en uno de los castillos de Luis II de Baviera: el de Neuschwanstein (Alemania). Pero esa es otra historia.


A la izquierda castillo de Usse. A la derecha castillo de La Cenicienta, de Disney