Eco-Viajes

"No habrá paz para los malvados" ya forma parte de la historia del cine español. Anoche, en la Gala de los Premios Goya, salió por la puerta grande y se alzó con los Goya a mejor película, mejor director y mejor actor protagonista entre otros. Sonia Sánchez Recio nos invita a seguir los pasos de su protagonista, Santos Trinidad (José Coronado), y descubrir algunas localizaciones de la película dirigida por Enrique Urbizu.
Tradicionalmente las localizaciones de todas aquellas películas del género negro que influyeron en nuestra educación cinematográfica nos han quedado un poco lejos, como es el caso de Chinatown (New York) o de Casino (Las Vegas) por citar dos ejemplos. Sin embargo, el director vasco Enrique Urbizu nos ha acercado -a través de sus films-  los focos en los que puede fermentar la corrupción,  que puede surgir en ciudades como Marbella o Madrid. Teniendo nuestras propias cloacas ¿por qué recurrir a otras más lejanas para llevarlas a la ficción? 

No habrá paz para los malvados (un título que evoca a Los canallas duermen en paz de Akira Kurosawa, y en cuanto a contenido, a Distrito 34: corrupción total, de Sidney Lumet, entre otras películas) es la tercera colaboración entre Enrique Urbizu y José Coronado (soberbio en el papel de Santos Trinidad), después de haber trabajado juntos en La caja 507 (2002) y La vida mancha (2003). Coronado merecía sin duda el Goya, en una interpretación de verdadero "dead man walking" que sigue la estela de aquel personaje de Robert de Niro en Jackie Brown a quien Quentin Tarantino sugirió "compórtate como si fueras un montón de bolsas de basura".


J. Coronado y E. Urbizu en el rodaje (Foto: http://www.laescueladelosdomingos.com/2011_09_01_archive.html)
A la dcha., Coronado en un vertedero en las afueras de Madrid. Al fondo las 4 torres, en Chamartín.


Incisivo estudio psicológico sobre un personaje inquietante –el de Trinidad- de cuyo pasado apenas sabemos nada. Un acierto de los guionistas Enrique Urbizu y Michel Gaztambide, partidarios de no proporcionar toda la información al espectador. Un magnífico ejercicio de suspense que combina elementos narrativos relacionados con la corrupción policial, el terrorismo y el narcotráfico. De fondo, una reconstrucción –aproximada pero ficticia- de los preparativos del 11-M. Trinidad en su rol de "limpiador" de corruptos remite a personajes anteriores como Travis, de Taxi Driver (M. Scorsese,1976) y a otros títulos del género negro como Get Carter, A quemarropa y Distrito 34: corrupción total.


Get Carter (Mike Hodges, 1971),  A quemarropa (J. Boorman,1967) y Distrito 34: corrupción total (S. Lumet, 1990)

En No habrá paz para los malvados hallamos localizaciones reconocibles de Madrid como la Estación de Atocha o el barrio de Lavapiés; en una de sus calles más castizas, Tribulete, se ubica –en la ficción- el bar La Penúltima, que en el plano real corresponde a La Tabernatina (ver fotografía abajo) recientemente inaugurada.

Arriba: Atocha y Lavapiés. Abajo: calle Tribulete: La Tabernatina (en la película La Penúltima). Fotos: Sonia S. Recio, excepto la de la Atocha, que es de la productora.

Conozcamos un poco más esta zona. Si avanzamos por la calle Tribulete nos encontraremos con una de las sedes universitarias más hermosas: las instalaciones de la UNED, que corresponden a las antiguas Escuelas Pías de Madrid (siglo XVII); una edificación incendiada durante la guerra civil, que permaneció en ruinas hasta 1997 -año en que pasó a formar parte de la UNED-. La biblioteca es impresionante y en la azotea se halla el Gaudeamus Café.


Izqda.: sede UNED (antiguas Escuelas Pías de Madrid). Dcha.: confluencia calle Tribulete con calle del Casino

En la confluencia de la calle Tribulete con la calle del Casino, y antes de llegar a la glorieta de Embajadores, se ubica el Casino de la Reina, una finca de recreo que el Ayuntamiento de Madrid regaló a la reina Isabel de Braganza, segunda esposa de Fernando VII, en 1817. En la actualidad el terreno está ocupado por una serie de edificios docentes: el Instituto de Educación Secundaria Cervantes, el Colegio Santa María y el centro socio comunitario Casino de la Reina. Entre las dependencias del IES Cervantes, hay que destacar también su biblioteca.


Izqda.: centro socio comunitario Casino de la Reina. Dcha.: Acceso al Instituto de Secundaria Cervantes

Volviendo a la película, en su parte final cobra protagonismo un centro comercial de Carabanchel (Isla Azul). Lo más inquietante son sus extintores, que siguen peligrosamente cargados en el final abierto que propone su director, Enrique Urbizu.