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Eli Wallach cumple hoy 96 años y sigue actuando. Un actor extraordinario que ha participado en películas como "El bueno, el feo y el malo", "Los 7 magníficos", o en títulos recientes como "Mystic River" de Clint Eastwood, "Wall Street II. El dinero nunca duerme" de Oliver Stone, o "El escritor" de Roman Polanski.
Pues nada menos que 96 años. Wallach nació el 7 de diciembre de 1915, en New York, y sigue en activo. Hace unos días estaban pasando en un canal de pago Wall Street II. El dinero nunca duerme (Oliver Stone, 2010), y de pronto ahí estaba Eli Wallach -engrandeciendo la película- en el papel de socio de una compañía que hace tratos con Gordon Gekko (Michael Douglas). En la película hay un guiño a “Tuco”, el personaje por el que Eli ha pasado a la Historia del cine, o sea, “el feo” de El bueno, el feo y el malo (Sergio Leone, 1966) y se da cuando suena el tono del móvil del joven discípulo de Gekko, que no es otro que el tema principal de la banda sonora del western, compuesta por Ennio Morricone. Interpretó otro papel mítico en una película del oeste: el del villano “Calvera” en Los 7 magníficos (John Sturges, 1960).

El año pasado volví a descubrirle en El escritor (Roman Polanski, 2010). El desasosiego latente en la historia sale a flote en forma de terror gótico cuando aparece Wallach con su expresiva mirada, y da las claves de lo que está sucediendo. La isla que aparece no es Martha´s Vineyard and Cape Cod, en EEUU, sino las playas alemanas de las islas de North Frisian. Se debió a los problemas judiciales de Polanski.


Eli Wallach en un fotograma de “El Escritor” de Polanski

En los títulos de crédito de Vidas rebeldes (John Huston, 1961), Elli Wallach figura como co-protagonista, detrás de Clark Gable, Marilyn Monroe y Montgomery Clift, aunque su papel es tan imprescindible y constante que debería haber aparecido entre los protagonistas. La película es una obra maestra, dirigida por John Huston y con guión de Arthur Miller (por entonces casado con Marilyn Monroe). Se rodó en gran parte en los agrestes paisajes de Black Rock y otras localizaciones próximas, en Reno (Nevada). La puesta en escena refleja la angustia de unos personajes perdidos y sin rumbo, como los propios caballos a los que persiguen. Los equinos –sólo quedan seis- son los últimos de su especie, como los errantes protagonistas de la historia, en el sentido de que el mundo está cambiando y su forma de vida ya pertenece al pasado. Lo más escalofriante es que en la vida real también estaban viviendo sus últimos momentos: Gable moriría unos meses después del rodaje, Marilyn el año después del estreno, y Clift cinco años después.


Momento del rodaje de “Vidas Rebeldes”. Fotografía “piramidal” de Elliot Erwitt

De la trilogía de El Padrino de Francis F. Coppola, El Padrino III (1990) es la que más me gusta. Entre otros motivos porque ya ha pasado la crisis del petróleo –se sitúa en 1979-, el capitalismo se está reinventando, y aparecen nuevas organizaciones como las Fundaciones, con ventajas como las que cita el abogado de la familia Corleone: “controlamos mucho dinero con muy poco, reducimos impuestos y el gobierno no nos controla”. Es tiempo de camuflar los negocios no demasiado lícitos, tras una fachada legal. Don Altobello (Eli Wallach) es el encargado de transmitirle a Michael Corleone (Al Pacino) que la “familia”  neoyorquina también quiere parecer “limpia”, legal, y dejar atrás las viejas formas de actuar. Don Altobello además de enlace, es el padrino de Connie Corleone (Talia Shire), la hermana de Michael. Los dos hermanos saben que el personaje que interpreta Eli Wallach es un traidor y asesino, así que deciden que su ahijada Connie le regale unos dulces envenenados. Los Borgia han vuelto.


© Paramount.- Connie (Talia Shire) ofrece unos bombones “envenenados” a Don Altobello (Eli Wallach)

La carrera de Eli Wallach abarca más de medio siglo. Comenzó en el teatro, pasó por el Actors Studio, y debutó en el cine en 1956 con Baby Doll de Elia Kazan, y continuó con películas tan emblemáticas como las ya reseñadas y otras como Lord Jim (Richard Brooks, 1965), Genghis Khan, (Henry Levin, 1965), El oro de Mackenna, (J. Lee Thompson, 1969) Two Much (Fernando Trueba, 1995), y Mystic River, (Clint Eastwood, 2003) entre otras.

Podría haber despegado unos años antes en el cine. Tenía previsto haber participado en De aquí a la eternidad, (F. Zinnemann, 1953) pero fue sustituido por Frank Sinatra, a quien “reflotaron” su carrera cinematográfica. Existe la leyenda de que alguien llamó para recomendar a Sinatra e hizo “una oferta que no iban a poder rechazar”. Esta anécdota la recogió Coppola años más tarde y la incorporó en una de las entregas de El Padrino. No obstante, Wallach nunca ha confirmado si ocurrió así.

En 2007 se estrenó Ratatouille, película de dibujos animados producida por Pixar y distribuida por Disney. El personaje de Remy, la adorable rata cocinera está inspirada en la fisonomía de Elli Wallach: sus ojitos pequeños y expresivos, la nariz gruesa como una pera y los grandes dientes delanteros. De hecho le hacen un homenaje a su personaje de “Tuco” en El bueno, el feo y el malo; Remy también atraviesa los cristales de una ventana. Aquí lo vemos: 



En 2010 recibió el Oscar honorífico. ¡Larga vida, Mr. Wallach!