Eco-Viajes

Firo Vázquez reflexiona sobre los impulsos, los pálpitos que hacen que el resultado de los proyectos que se emprenden sea extraordinario, cercano a la excelencia. Él necesita ese pálpito para cocinar y también para escribir este blog, Ecocinae.
En muchas ocasiones nos embarcamos en proyectos sin tener todos los datos o sin querer tenerlos.

En el caso de la cocina, acometemos recetas, o compramos productos simplemente porque tenemos "el pálpito" y sin pensar en las consecuencias que puede acarrear nuestra decisión.  Quizá no sea el mejor momento, la temporada este acabando para ese producto, o no tengamos el ingrediente x de la receta, o simplemente no sepamos qué hacer con tan "buena compra".

Pero si tenemos ese impulso extra, ese pálpito, seguro que sacaremos adelante nuestro pequeño proyecto aunque el resultado diste mucho del objetivo.

Creo que para casi todo es muy positivo tener esa ayuda extra de sentimiento o palpito. Digo de casi todo,  pues en ocasiones confundimos con apego o añoranza, con deseo o moda.

Me estoy refiriendo a ese sentimiento profundo, perceptible y localizado cerca del corazón, que nos indica, como una señal, que si acometemos esa tarea o adquirimos ese producto vamos a tener un resultado extraordinario, cercano a la excelencia y eso nos hace sentir nervios, corazonadas, latidos o pálpitos. No hablo del vértigo de acometer un proyecto sino simplemente de un sentimiento, casi de una predicción positiva.

En el trabajo es fácil que se produzca rutina, pues son las rutinas las que nos ayudan a sacar con éxito el trabajo. Pero cuidado, no caigamos en la rutina misma pues entonces perderemos alegría, espontaneidad y en definitiva, nuestro trabajo será gris en vez de brillar.

Yo no puedo decir a un cliente que no le cocino ese plato por no tener "pálpito" en ese momento, son las rutinas y la profesionalidad las que te hacen disfrutar incluso en los momentos más bajos, pero si tienes la suerte de tener esa fuerza extra, esa motivación, ese sentimiento, entonces el resultado mejorará y, sobre todo, la experiencia será muy satisfactoria.

Al escribir este blog, al comprometerme con ustedes he descubierto que no tengo las rutinas de escritor que me ayuden en el día a día, por tanto solo escribo si siento ese pálpito, si no sería escribir sin más motivo que el de cumplir, y la verdad, no estamos aquí para eso.

Busquemos en todas nuestras acciones ese sentimiento, esa ilusión, ese pálpito que nos haga percibir un buen trabajo o al menos un trabajo hecho con algo más que rutina.

Y disculpen si entre pálpito y pálpito, mi silencio se prolonga. No teman no son extra-sístoles ni micro-infartos, es solo incapacidad de transmitir de forma constante y escrita mis experiencias.