Eco-Viajes

Hace unos días saltaba la polémica con las declaraciones del chef Martín Berasategui que calificaba de "montaje" y "patraña" la lista elaborada por la revista británica "Restaurant" con los 5o mejores restaurantes del mundo. Firo Vázquez aporta su punto de vista.
La comida como la cocina es compartida, por tanto estamos expuestos al comentario de quien la recibe. Desde que se comercializa estamos sujetos a la crítica de terceros, con intereses e intenciones diversas.

Desde que se considera "espectáculo" y/o entra en el circuito de los medios de comunicación, es criticable y para ello están los críticos, gastronómicos, pero críticos. Todos sabemos que cada uno ejerce su profesión con su propia moral, e incluso hay algunos casos que lo realizan sin moral ni vergüenza.

Pero como primera premisa, dado que soy un romántico, siempre presupongo que la otra parte realiza su trabajo con honestidad, sinceridad y valentía, sin estar mediado por otros intereses que no sean sus convicciones. Y la verdad es que en mi caso solo son este tipo de críticos - creo-, los que conozco.

Pero claro un crítico es humano y por tanto es falible y con criterios propios, quizá  diferentes a los nuestros, y ahí comienzan los problemas.

Como segunda premisa he de decir que a nadie amarga un dulce, es decir, que todos estamos conformes con las criticas, distinciones o nominaciones cuando estas nos son favorables, cuando destacan nuestros valores positivos, cuando nos hacen "triunfar" o nos colocan como referentes de nuestra profesión. Entonces el crítico pasa a ser, incluso, amigo. Nada digo si es al contrario, lo podéis imaginar. Ya tenemos enemigo declarado.

Como tercera premisa parto de la transparencia y la valentía para manifestar nuestras opiniones sobre el trabajo de alguien, en su cara, mirando a los ojos o al menos sin esconderse. Esto es mucho más difícil de encontrar, pues hay ocasiones en que es precisamente el anonimato en donde se desarrolla el trabajo de los críticos, como el caso de ciertas guías, premios u opiniones sin firma.

Por último y como cuarto presupuesto, constato que es la polémica la que vende. Es gracias a las estridencias cuando se encuentra el amplificador social que en definitiva es marketing o negocio. No solo para los protagonistas sino para los propios medios que ven filón en la confrontación. Y si además las partes son relevantes socialmente, como los cocineros, deportistas, actores, entonces la receta tendrá todos los ingredientes para que nos tomemos tres tazas.

Aún recuerdo la pasada "polémica" de mis admirados Ferrán y Santi.

Ahora es Martín Berasategui quien destapa la caja de los truenos tras el resultado de las votaciones de críticos de todo el mundo para la confección de una lista de los mejores 50 restaurantes del mundo, elaborado por la revista Restaurant, y que promueve una empresa.

Sin entrar en lo que desconozco, y sin realizar critica de lo que ignoro, sí puedo exponer, tras leer los argumentos de las partes, que las tres primeras premisas esgrimidas anteriormente, han sido rotas o no se han producido.

La cuarta premisa, creo que no es el objetivo dado que ninguna de las partes necesita, o eso espero.

Sorprende, cuando menos, que un maestro como Martín pase del puesto 29 al 67, siendo un referente en el país líder mundial en gastronomía a día de hoy, o que Subijana no aparezca siquiera.

Pero hay algo que me llama la atención y es la defensa que se realiza de otra empresa con tantos intereséis comerciales, como la criticada. Y que tiene también muchos puntos oscuros y muchas luces, detractores y feligreses.

Es evidente que en muchas renuncias a "estrellas" o en muchos casos contrarios a nuestros intereses, nos declaramos por encima de ellos, y no es más que "las uvas están verdes", es solo nuestra incapacidad para cogerlas.

Seguro que este no es el caso, pero también es cierto que este tipo de polémicas, enfrentamientos, se tenga o no la razón, total o parcial, no ayudan a nuestro trabajo.

Soy cocinero y hablo de cocina y si fuera necesario apercibir a un compañero, lo haría con la mayor discreción; es su prestigio y por tanto el mío lo que está en juego.
Y con eso no se juega.

No nos confundamos y hablemos de los cocineros y sus cocinas, lo demás no tiene, o no debe tener, interés como noticia.

Pero, y ésta es para mí la noticia, el crítico ha sido criticado.